¿Es una maravilla?... desde luego es más fácil encontrar aparcamiento, si esto se considera una maravilla, sí que lo es, sin contar con el espabile de la policía local que en agosto trabaja a destajo y que ya me ha endosado un par de merecidas multillas por no cumplir con el código que consiste en, por ejemplo, sobrepasar el acerado con el "hito guarda-aceras" (¡ dios mío, cómo llaman los expertos al marmolillo o pivote de toda la vida !) que,por cierto, hace más de un año que está arrancado de cuajo.
Como todas las ciudades Sevilla descansa en agosto,permanece en letargo y es más difícil encontrar una ferretería abierta que un aguja en un pajar, si no fuera porque el Ayuntamiento, la Junta y demás mecenas públicos se niegan a darnos el silencio apacible, el bienestar laboral que nos corresponde por ser buenos y currar en agosto. ¿Por qué hay siempre una excavadora cerca de nosotros? , ¿por qué los martillos neumáticos nos perforan el oído en los relajantes maitines del sábado? Y que conste que yo lo agradezco de lunes a viernes,¿eh?, que no hablo con rencor, que quede bien claro.
Las ciudades se embrutecen, se llenan de polvo y nubes de cemento, a la ciudad les crece agujeros profundos en todas partes y a los ciudadanos les brota espontáneamente en la cabeza una luz de gálibo para recordarles que no deben pasar por ciertos sitios.
Agosto ha dejado de ser el verano vivible en la ciudad y se nos ha llenado de monstruos.
El próximo verano voy a dejar de ser buena

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados