Valencia

Este fin de semana he estado, por primera vez,en Valencia. Algo que me ha impresionado: el extraordinario olor que destila la ciudad, un aire impregnado de azahar y flor abierta que perfuma cada rincón de la ciudad.
Cuando viajamos con una acotación de tiempo, salpicada de estrés y ansia turística, nace dentro de nosotros el yo crítico, como si la ciudad tuviera la culpa de nuestras prisas, de nuestras ansias, de nuestro estrés absurdo. Y ahí está: cinco horas arriba y abajo de la Ciutat de les Arts i de les Ciències, queriéndolo ver todo y no viendo nada en realidad, como si lleváramos la prisa del objetivo de nuestra cámara y todo lo viéramos así, a través de un cristal irreal y asíncrono. Y así viví el panegírico de animales acuáticos, taxis, buses, restaurantes anunciados en guías que nos defraudaron porque no servían el arroz que veníamos buscando
, bares de copas con copas más caras que en nuestra ciudad
...
En fin, me he prometido viajar la próxima vez sin el remordimiento de traicionar la esencia del viaje: descubrir, desplegar sosiego, disfrutar del paseo, ver otra luz, saborear aromas y, llegado el caso, cuando los amigos nos hagan la preguntita de turno ....¿qué has visto en...? ,no tener miedo a no concretar nada, pero poder hablar de la ciudad desde el fondo de mi cristalino.

yopaso dijo
pero que bien describes hasta lo que yo no sabia que sentia
7 Mayo 2007 | 09:31 PM